El mundo del turismo es cada vez más ámplio, variado, sorprendente. Aumen­tan las opciones, existe un plan a me­dida de todos. Lo quieres, lo bus­cas, lo tienes. Podemos poner como ejemplo el enoturismo eco­lógico. De primeras, éste engloba el turismo en zonas de producción vinícolas. Si ahondamos, está rela­cionado con el turismo gastronó­mico e incluso con el cultural. Y podemos ir más allá, puesto que, al final, al ser un tipo de turismo eco­lógico, también abarca el cuidado del medio ambiente, la producción con tiempo, mimada y saludable.

El enoturismo ecológico tiene, por supuesto, sus propias normas. Para que un vino pueda ser consi­derado ecológico debe reunir una serie de requisitos, que se aplican tanto al proceso de elaboración como a la tierra de cultivo o la conservación del producto. Mª Ángeles Novella, doctora en Biolo­gía, nos explica desde Vinos y Sa­bores Ecológicos: «Desde mi pun­to de vista, la mayor diferencia está en el abonado. Hay estiérco­les muy contaminantes y lo que tenemos que hacer es ir a un abo­no de origen animal y perfecta­mente compostado».

En la Comunidad Valenciana po­demos encontrar diferentes bode­gas a las que es posible desplazarse para asistir al proceso de elabora­ción de estos vinos ecológicos, de­gustarlos y disfrutar de ellos.

Una es, precisamente, Vinos y Sabores Ecológicos, donde nos decantaremos por una vendimia na­tural, levaduras autóctonas… Vi­nos y Sabores Ecológicos ofrece paseos y excursiones, visitas al vi­ñedo, catas, degustaciones, clases formativas … En estas dieciocho hectáreas de La Portera (Re­quena) hay un plan para cada amante del vino.

Ser amante del vino es compatible con respetar la tierra y cuidarnos a nosotros mis­mos. Son varias las opciones que existen en la Co­munidad que nos permi­ten practicar un enoturismo natural, respe­tuoso y saludable.

Existe un plan a me­dida de todos y este ve­rano podemos optar porque nuestra ruta de vinos sea ecológica.

Fuente: diario Las Provincias (24-07-2019) por Nuria Valladolid